Un inédito plan director de desarrollo del abastecimiento de agua potable y de la evacuación y disposición de aguas servidas de Lima Metropolitana

PDF: UN INÉDITO PLAN DIRECTOR DE DESARROLLO DEL ABASTECIMIENTO DE AGUA POTABLE Y DE LA EVACUACIÓN Y DISPOSICIÓN DE AGUAS SERVIDAS DE LIMA METROPOLITANA
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La información de que se está considerando desalinizar agua de mar para abastecer los balnearios del sur de Lima amerita hilvanar diferentes planteamientos que se han presentado sobre el tema en un documento unitario.

Ing. Ernesto Maisch Guevara
Enero 2014
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UN INÉDITO PLAN DIRECTOR DE DESARROLLO DEL ABASTECIMIENTO DE AGUA POTABLE Y DE LA EVACUACIÓN Y DISPOSICIÓN DE AGUAS SERVIDAS DE LIMA METROPOLITANA

I) GENERALIDADES

I.1) Ubicación

Lima, capital de la República del Perú, se encuentra ubicada en la costa occidental de Sudamérica a orillas del océano Pacífico, en las estribaciones occidentales de la cordillera de los Andes. Sus coordenadas geográficas son: 77 grados de longitud oeste y 12 grados de latitud sur. Esto es en el quinto huso horario oeste y en el centro de la zona tropical sur.

I.2) Clima

A pesar de encontrarse en la zona tropical el clima es templado, debido a la presencia de la corriente marítima de Humboldt en su costa. Esta corriente de aguas frías ocasiona una inversión del gradiente térmico atmosférico, con el resultado de que un manto de nubes se estaciona alrededor de los 500 m de altura. En esta forma la evaporación de aguas del océano Pacífico sólo da lugar a una alta humedad atmosférica, que no llega a precipitar en forma de lluvia.

Por otra parte, la alta cordillera de los Andes no permite a las nubes portadoras de agua que vienen del este pasar a la vertiente occidental, salvo en los meses de verano. El resultado es una zona árida y con escasa disponibilidad de agua.

Lima es la ciudad más grande del mundo que está asentada en una región de estas características.

I.3) Territorio

Encontrándose Lima en las estribaciones de los Andes su territorio es abrupto, constituyendo los rellenos aluviales las únicas superficies planas. Estas superficies tienen una marcada inclinación uniforme hacia el oeste, que refleja el gradiente dinámico del aluvión en su marcha hacia el mar.

El núcleo del área urbana se asienta sobre la extensa planicie aluvial que resulta de la fusión de los conos de deyección de los valles del Rímac y el Chillón. El resto se ubica en los tres estrechos valles de la región metropolitana, Rímac, Chillón y Lurín y de sus quebradas laterales.

Adicionalmente existen asentamientos en las pampas de Ancón al norte del Chillón, en la tablada entre el valle del Rímac y el valle de Lurín y, finalmente, en las pampas al sur del valle de Lurín.

El 70% del territorio de la provincia de Lima es tan escabroso que resulta inapropiado para uso urbano. El área utilizable para dicho propósito es de alrededor de 800 Km2.

Las provincias de Lima y El Callao en las que está asentada Lima Metropolitana se extienden en la costa desde Ancón en el norte hasta Pucusana en el sur, y desde el extremo este de la provincia de Lima hasta El Callao en el oeste (con una caída de alrededor de 900 m).

I.4) Población

La población máxima de12 millones de habitantes (estimada por todos los planes de regulación) en las 80,000 hectáreas disponibles da una densidad bruta media de 167 habitantes por hectárea, al descontar 10% del área para parques, campos de golf, hipódromo, cementerios, puertos y aeropuertos.

Por lo tanto, el crecimiento de la población de Lima requerirá el aumento de la densidad en la actual área urbana y de la utilización de las pampas de Ancón al norte y de San Bartolo al sur.

II) ABASTECIMIENTO DE AGUA POTABLE

II.1) Fuentes de agua

Las fuentes de agua son de origen local y/o externo y de aguas superficiales y/o subterráneas.

El uso conjuntivo de aguas superficiales en verano y subterráneas en el resto del año (como es el caso de Lima), no compite con el uso de fuentes externas próximas y con un alto potencial energético. Por el contrario, dado que el costo del metro cúbico de agua subterránea es bastante mayor que el de agua superficial, su uso debe estar restringido a las puntas de la demanda, siempre que se tenga disponible alternativamente una fuente de agua superficial.

Las fuentes de origen local corresponden a las cuencas del Rímac, Chillón y Lurín. Las aguas superficiales del valle del Rímac son las únicas aprovechables, pues las otras solo están disponible durante tres meses en el año.

En la región de Lima la pluviosidad en todas ellas es moderada y está concentrada en el tiempo (verano) y en el espacio (sólo en la parte alta, ya que la parte baja es seca). Esta condición unida a las características de las cuencas: laderas empinadas, fuerte pendiente de los álveos, escasa vegetación (depredada por la ganadería caprina) da lugar a que más de la mitad de las masas hídricas anuales caídas en ellas se pierda en el mar.

La fuente externa más accesible es la cuenca del Mantaro, que tiene al lago Junín (el segundo más grande del país) como regulación estacional. Esta capacidad reguladora se puede incrementar considerablemente con tan solo aumentar su nivel máximo en 0.30 m. Para conseguir dicho aumento habría que encimar los bordes del lago en la parte de su contorno que lo requiera.

Las aguas son transvasadas por medio de un túnel trasandino a la cuenca del Santa Eulalia (parte de la cuenca del Rímac) y se tiene previsto la perforación de un segundo túnel a la cuenca del río Blanco (igualmente parte de la cuenca del Rímac).

Dadas las altas infiltraciones de aguas que existen en la parte alta de la cordillera, estos túneles son perforados con pendiente ascendente. La necesidad de reducir el tiempo de ejecución obliga a perforarlos desde ambos extremos lo que resulta que estos túneles tengan una cúspide intermedia. Ello requiere la construcción de una alta torre de carga con purga de fondo en la cuenca del Mantaro y una chimenea de ventilación de la cúspide.

II.2) Regulación de la variación estacional

La regulación estacional en reservorios superficiales solo es posible en la planicie alto-andina (puna). No es posible hacerlos en el resto de la cuenca por las siguientes razones:

  • La estrechez y fuerte pendiente de los valles y quebradas exigirían presas muy altas para obtener la capacidad deseada.
  • El suelo aluvial en que estarían cimentadas exigiría costosas pantallas para evitar las filtraciones,
  • La fuerte pendiente de los valles y la alta sismicidad de la región harían que representaran un riesgo inaceptable para la ciudad.
  • Y, por último, el fuerte acarreo de materia sólida de las crecientes de los ríos haría que la vida útil de los embalses fuera muy corta.

Como la opción de almacenamiento de regulación en superficie ha sido bastante desarrollada solo queda posibles aumentos marginales como la derivación de las aguas del sector más alto del Rímac al valle del río Blanco que, con su menor pendiente, permite la construcción de embalses.

En esta forma sólo queda el almacenamiento en la formación aluvial de los valles para obtener un incremento significativo en la capacidad de almacenamiento regulador de las variaciones estacionales para mejorar el factor de utilización de los recursos locales y obtener, así, un incremento en la disponibilidad para el servicio de la población de Lima Metropolitana.

La formación aluvial se mantiene saturada en los estrechos valles e inclusive el agua subterránea se reincorpora a la corriente superficial en los cuellos que se forman cuando los cerros de uno y otro lado se aproximan a las orillas del cauce de las aguas superficiales. Un reservorio que se mantiene lleno no tiene ningún efecto regulador. Es preciso deprimir el reservorio para que pueda recibir y almacenar las aguas del siguiente periodo de avenidas.

Para aumentar la recarga es preciso ensanchar en lo posible el cauce y escalonarlo para convertir el régimen torrencial de la corriente en régimen fluvial.

El escalonamiento se puede hacer con una serie de crestas rígidas. Estas crestas podrían ser de pantallas de determinada profundidad. La separación entre pantallas sería la profundidad que se haya adoptado menos 1.0 m o 1.5 m, de modo que el fondo de cada pantalla quede a 1.0 m o 1.5 m por debajo de la cresta de la pantalla de aguas abajo. La separación entre pantallas se obtiene dividiendo la altura total de la pantalla menos 1.0 m o 1.5 m entre la pendiente del cauce. Naturalmente la primera pantalla de aguas abajo debe ser mucho más profunda. Esta sucesión de pantallas rigidiza el perfil del cauce y tiene el beneficio adicional de proteger los cimientos de los pilares y estribos de los puentes y otras estructuras cimentadas en las orillas del cauce de las socavaciones.

En las partes estrechas de los valles los pozos de extracción se ubicarán, debidamente protegidos, en el eje del cauce, cuya corriente ha sido amansada por el ensanche y el escalonamiento.

En la zona de los conos de deyección los pozos podrán estar dispersos en toda su amplitud.

El coeficiente de almacenamiento (porosidad menos agua pelicular) ha sido medido resultando en un valor máximo de 0.18 (180 lt por cada metro cúbico de suelo aluvial).

La tasa de recarga igualmente ha sido medida, obteniéndose un valor máximo de 2 metros cúbicos por día por cada metro cuadrado de lecho del cauce. El lecho no se colmata por efecto de filtración dinámica debida a la velocidad de la corriente.

El rendimiento estimado del sistema de extracción y recarga es de 5 m3/s para el Rímac, 2 m3/s para el Chillón y 1 m3/s para el Lurín.

La alternativa de la desalinización de agua de mar fue descartada por su alto costo de producción y el hecho de que exige el uso de energía para su distribución. En cambio, la alta disponibilidad de agua fluvial de la cuenca del Mantaro tiene un bajo costo de tratamiento y genera una considerable cantidad de energía en su recorrido hacia la metrópoli.

II.3) Conducción de las aguas hacia el área metropolitana

Las aguas superficiales serán conducidas desde las alturas alto-andinas donde están almacenadas para la regulación estacional y donde desembocan los túneles trasandinos, por encima de los 4000 metros sobre el nivel del mar (msnm).

Esta conducción se hace a través de una cadena de hidroeléctricas que mantienen el agua fuera de cauce y que tienen una potencia de 28 MW por cada m3/s producido. La conducción fuera de cauce libera a las aguas de tres tipos de contaminación:

  • Contaminación Física: Producida por la alta concentración de material sólido en suspensión, resultante de los frecuentes deslizamientos de tierra (huaycos) que se registran durante el periodo de lluvias. La concentración llega a superar la capacidad de eliminación de sedimentos de los sedimentadores y filtros de las plantas potabilizadoras. Además, desechos sólidos arrojados por la población del valle al cauce, como los plásticos, obturan las rejas, dan un mal aspecto en los embalses reguladores de la captación y obstruyen los orificios de las tuberías de distribución en el fondo de los clarificadores.
  • Contaminación Química: Producida por las actividades mineras en la cuenca, lo que da lugar a la contaminación de las aguas con metales pesados y productos químicos usados en los procesos de concentración. Adicionalmente existe la contaminación por las aguas residuales de las industrias asentadas en el valle.
  • Contaminación Biológica: Producida por la numerosa población del valle. La carga bacterial del agua captada por la planta potabilizadora de La Atarjea ha llegado a centuplicar la carga límite aceptada por las regulaciones internacionales para el agua captada por una potabilizadora, por más completo que su tratamiento sea.

Una primera etapa de la conducción fuera de cauce consistiría en lo siguiente:

  • La perforación de un túnel entre la descarga de la Central Moyopampa y Yanacoto, con la misma capacidad que el túnel entre la Central Callahuana y Moyopampa (alrededor de 16 m3/s). Este nuevo túnel tendría una caída de alrededor de 40 m hacia el punto donde el canal abierto que alimentaba la desmantelada Central Yanacoto se conecta con el túnel hacia Huampaní y que merecería llamarse Yanacoto Alto.
  • La perforación de un segundo túnel entre Huampaní y Jicamarca con una capacidad de 30 m3/s.
  • El equipamiento de la futura Central Jicamarca para 15 m3/s.
  • Un canal de descarga de 15 m3/s de la Central Jicamarca hacia la Potabilizadora Huachipa y al cauce del Rímac. Inicialmente 5 m3/s serían entregados a la potabilizadora y el resto devueltos al cauce.

La etapa complementaria tendría que esperar la terminación del segundo transvase trasandino y consistiría en lo siguiente:

  • Construcción de la Central Tamboraque.
  • Ampliación de la Central Matucana, incluyendo su túnel de descarga hacia Callahuanca.
  • Ampliación de la Central Callahuanca.
  • Construcción de la Central Huampaní II, con conducción directa desde Callahuanca hasta Huampaní.
  • Segunda etapa de equipamiento de la Central Jicamarca.
  • Repartición de la descarga de la Central Jicamarca: 10 m3/s para la ampliada potabilizadora de Huachipa y 20 m3/s para la potabilizadora La Atarjea por medio de una tubería seguida por un túnel hacia la zona de Campoy, frente a La Atarjea.
  • Construcción de una hidroeléctrica en Campoy.
  • Canal de descarga de la futura Central Campoy hacia el cauce con conexión a la tubería de 3 m de diámetro que cruza bajo el cauce y con la alternativa de descarga al cauce si, por alguna emergencia, se hiciera aconsejable suspender la alimentación de la potabilizadora. La potabilizadora tiene una reserva de varias horas en los embalses reguladores de la captación.

II.4) Regulación de las variaciones horarias del caudal

Es conveniente que las plantas potabilizadoras trabajen a caudal constante, por lo que deberán tener almacenamiento de regulación de las variaciones horarias del caudal entrante y el caudal saliente. El caudal entrante puede variar por eventuales problemas en la conducción entre las fuentes, mientras que el caudal de salida lo hace necesariamente por la naturaleza variable de la demanda urbana que obedece a las costumbres en el uso de agua de la población.

Para promediar las variaciones del caudal de entrada es conveniente que la planta potabilizadora tenga un reservorio de cabecera.

En el caso de La Atarjea el embalse de cabecera, aparte de la función de regulación, tiene una función de reserva, que permite descontinuar la captación de aguas del Rímac durante las horas que acarrea un excesivo contenido de materia sólida en suspensión, razón por la que se le dio una gran capacidad.

Para nivelar la demanda de la ciudad es indispensable tener reservorios de regulación. Estos pueden estar inmediatamente a la salida de la planta, al otro extremo del sistema de distribución o en ambos lados. La ubicación en el extremo opuesto tiene la ventaja de reducir el tamaño de la conducción hacia la ciudad.

En el caso de Lima, que está asentada en plano uniformente inclinado hacia el mar, la posibilidad de almacenamiento masivo en el otro extremo prácticamente no existe. Algo se ha conseguido con el almacenamiento intra-domiciliario y los reservorios elevados de las urbanizaciones, y algo más se podría conseguir activando los pozos ubicados en el área urbana en las horas de punta de la demanda, lo que equivale a hacer uso del reservorio aluvial que existe debajo del suelo de la ciudad como almacenamiento de regulación.

II.5) Potabilización

La potabilización de las aguas captadas en la parte alta de la cordillera será simple y de bajo costo. Consistirá en los siguientes procesos de tratamiento:

  1. Coagulación.
  2. Sedimentación.
  3. Filtración.
  4. Desinfección con hipoclorito (no cloro gaseoso). La dosificación del hipoclorito será la mínima que permita la presencia de hipoclorito en los extremos más alejados de la red. En el caso de conducciones muy largas se podrá hacer una segunda desinfección complementaria a mitad del recorrido.

En el caso de la potabilizadora de La Atarjea, esta consiste en los siguientes procesos de tratamiento:

  1. Aplicación estacional de polímeros aniónicos en la entrada.
  2. Desarenación.
  3. Aplicación de una fuerte dosificación de cloro a las aguas captadas directamente del cauce (necesaria por su alta carga bacterial).
  4. Sedimentación en unidades de flujo horizontal con aplicación estacional de coagulantes.
  5. Clarificación en unidades de flujo vertical ascendente a través de manto flotante y pulsante, con aplicación de coagulantes y polímeros catiónicos.
  6. Filtración.
  7. Fuerte desinfección final.

La filtración es a través de un lecho de arena cuarzosa de tamaño efectivo cercano a un milímetro y con un coeficiente de uniformidad cercano a la unidad. El lecho es de un metro de espesor. La tasa es de 12 (m3/hora)/m2.

La tasa se mantiene constante, con independencia del grado de atascamiento del lecho, por control electrónico de la válvula de salida del filtro (por medio de un sensor del nivel de agua a la salida del filtro). Este control hace que la válvula se abra conforme el lecho de arena se obtura, manteniendo constante, en esta forma, la suma de las pérdidas de carga en la arena y en la válvula.

II.6) Sistema de distribución

El sistema de distribución de agua en un área urbana está constituido por troncales y redes de distribución.

En el caso de la potabilizadora La Atarjea existen tres troncales primarias: Norte, Centro y Sur.

En el caso de la potabilizadora Huachipa existen dos: Ramal Norte (dos túneles) y Ramal Sur (tres túneles).

El sistema de distribución deberá tratar de mantener la presión entre un mínimo de 25 m de columna de agua y un máximo de 75 m de columna de agua, para ofrecer un servicio satisfactorio pero evitando presiones excesivas que producen ruidos y salpicaduras en los aparatos sanitarios.

La mayor parte de Lima se encuentra en un plano de fuerte inclinación hacia el mar. El resto se encuentra sobre laderas de inclinación aún mayor.

Por otra parte los caudales varían de un máximo que se tendrá en la hora de punta del día más caluroso del verano a un mínimo de la demanda nocturna en el invierno. La demanda punta fácilmente triplica la demanda promedio anual, y teniendo en cuenta que las pérdidas de carga varían con el cuadrado de los caudales, la presión variará aún más dramáticamente, al punto de que podría producir roturas en algunas tuberías.

Es preciso por lo tanto que el sistema tenga estaciones automáticas de reducción de presiones convenientemente ubicadas. Estas estaciones deberán ser diseñadas cuidadosamente para evitar el fenómeno de cavitación que se presenta cuando la reducción de presión es muy grande. En dicho caso conviene hacer un descenso escalonado usando dos o más válvulas en serie, pues la cavitación durante un tiempo prolongado podría destruir las válvulas.

En los ramales Norte y Sur, en lugar de válvulas reductoras de presión que disipan el exceso de energía, se ha previsto intercalar hidroeléctricas que aprovechen el exceso de energía, en lugar de disiparla. La del Ramal Norte estaría ubicada en Comas y la del Ramal Sur en Atocongo.

Otra alternativa a las válvulas reductoras es intercalar reservorios rompe-presiones.

II.7) Asignación de fuentes

La población asentada en los valles será atendida por el sistema de extracción y recarga. Cualquier excedente será transferido al área situada bajo los 350 msnm.

El agua superficial será utilizada únicamente en el área bajo los 350 msnm, ya que tiene que ser empleada para generar energía. Los pozos en dicha área serán usados para atender las mayores demandas estacionales y horarias en el día.

En la actualidad, debido a la insuficiente disponibilidad de aguas superficiales en el invierno, los pozos se usan en el periodo de menor demanda estacional.

La población sobre los 200 msnm y la población debajo de dicho nivel situada en los extremos norte y sur del área metropolitana serán atendidas por la potabilizadora Huachipa, a través de los ramales Norte y Sur.

La población bajo los 200 msnm, con exclusión de la ubicada bajo dicho nivel en los extremos norte y sur, será atendida por la potabilizadora La Atarjea.

II.8) Estructura tarifaria

Dado el esfuerzo que significa el proveer agua a la región, la tarifa debe ser creciente de la siguiente manera:

  • Subsidiada para los usos esenciales.
  • Igual al costo de producción y fondo de inversiones para el resto de la demanda lícita.
  • Recargada para los desperdicios, industrias, piscinas, fuentes ornamentales que no recirculan el agua y parques que riegan con agua potable sin emplear un sistema de riego tecnificado (aspersión, goteo).

Con la tarifa recargada se cubrirá el subsidio.

En tarifas antiguas se subsidiaba 22 m3 al mes en las conexiones domiciliarias (alrededor de 122 (lt/día)/habitante).

El fondo de inversiones en fuentes y obras primarias, además de la tarifa, cuenta con los derechos de urbanización y los derechos de conexión.

Las redes secundarias, pozos y reservorios elevados los realizan los urbanizadores y estos transfieren el costo a los compradores de los nuevos lotes, en el precio del metro cuadrado de terreno, con lo que la mayor parte del costo de las ampliaciones se carga a los nuevos usuarios.

III) EVACUACIÓN Y DISPOSICIÓN DE LAS AGUAS SERVIDAS

III.1) Evacuación de las aguas servidas

La evacuación se hace por una red de tuberías que funcionan a superficie libre sin presión (presión relativa nula) y con buzones de registro.

La red deberá incluir interceptores ribereños y costaneros para impedir toda descarga directa a los cauces de las corrientes de agua y al mar.

En el caso de la ciudad de Lima la existencia de una divisoria que va del cerro El Agustino a Miraflores determina dos vertientes: Norte y Sur. La vertiente norte conduce las aguas servidas a Taboada y la sur a Villa, mediante dos túneles perforados a través del costero Morro Solar. Además existe en el norte el colector Comas.

Las poblaciones costeras que tienen fuera de su alcance los dos citados sistemas Norte y Sur deberán tener sus interceptores costeros y las poblaciones de los valles sus interceptores ribereños.

III.2) Disposición de las aguas servidas

Los colectores Norte y Sur dispondrán las aguas servidas en el mar, previo tratamiento primario con emisores submarinos de suficiente longitud para alcanzar una profundidad suficiente para asegurar una adecuada dilución. La dilución será mejorada con largos difusores (tramos con orificios separados regularmente).

Las poblaciones que no tengan a su alcance estos emisores deberán tener sus propios tratamientos y emisores, o, cuando sea posible, plantas de bombeo para llevar las aguas a terrenos eriazos al este de las mismas, con el propósito de irrigarlos.

Las poblaciones de los valles deberán tener sus propios tratamientos y utilizar los efluentes en el regadío de las laderas de los cerros que circundan sus respectivos conos de deyección.

El regadío de los cerros mejorará la calidad del aire de la zona, que en la actualidad tiene un alto contenido de polvo atmosférico en suspensión proveniente de las desnudas laderas.

IV) OTROS PLANES REGULADORES

Uno de ellos proponía el mejoramiento del factor de utilización de los recursos locales, intensificando el uso del agua subterránea mediante pozos profundos (200 m) en los conos de deyección del Rímac y el Chillón, sin proponer la recarga del acuífero.

Esta recomendación resultaba de beneficio temporal y sería contraproducente, pues la napa de agua continuaría deprimiéndose y dejaría en seco más de 400 pozos existentes de solo 100 m de profundidad.

Otro plan proponía el mejoramiento de la utilización de los recursos locales mediante el uso conjuntivo de las fuentes de agua superficial y subterránea, en los valles del Rímac y Chillón.

Adicionalmente proponía el uso de fuentes externas, mediante el bombeo de 16 m3/s de aguas del río Mantaro (500 m de bombeo) para transvasarlos a la cuenca del Rímac.

La solución que se adoptó fue captar las aguas de la parte alta de las sub-cuencas del Mantaro, al norte de la de Marcapomacocha, conducidas gravitacionalmente a través de túneles entre las sub-cuencas.

En la actualidad se está trabajando en un segundo transvase gravitacional de la cuenca del Yauli (sub-cuenca del Mantaro al sur de las anteriores) a la del río Blanco, tributario del Rímac por la margen izquierda.

Otro plan, orientado a controlar los daños que ocasionaban las destructivas avenidas del Rímac, recomendaba ensanchar su cauce a 300 m, pero no incluía la rigidización del perfil del mismo. Tampoco recomendaba aprovechar el aumento de recarga, que correspondía al aumento de área del lecho del cauce.

Otro plan recomendaba abandonar el proyecto de la central Jicamarca por la insuficiente capacidad del túnel Callahuanca-Moyopampa.

Otro plan, que sí se ejecutó, fue la conducción de parte de las aguas servidas de la vertiente sur de Lima (30 Km) hacia las pampas de San Bartolo, sin tener en cuenta:

  • Que el Plan de Desarrollo Urbano de Lima Metropolitana, preparado por un distinguido grupo de urbanistas peruanos, preveía la ubicación de un millón de pobladores en ellas.
  • Que contrariaba el magnífico plan de desarrollo del sistema de evacuación y disposición de aguas servidas del ingeniero Alfonso Pons Muzzo, que concentraba las descargas en Taboada para la vertiente norte y en Villa para la vertiente sur del área metropolitana de ese entonces.
  • Que se acababa de construir un segundo túnel en el Morro Solar para aumentar la capacidad de llegada de las aguas servidas a Villa.

V) EL TRANSVASE DE AGUAS DE LA CUENCA DEL MANTARO A LA CUENCA DEL RÍMAC PARA EL ABASTECIMIENTO DE AGUA A LA CIUDAD DE LIMA

Hace más de 60 años el sabio peruano Santiago Antúnez de Mayolo propuso derivar aguas del Mantaro para el abastecimiento de agua a la ciudad de Lima.

Más tarde, ante la falta de acogida a su propuesta, Antúnez de Mayolo planteó el aprovechamiento energético de las aguas del río Mantaro en las dos grandes curvas que describe antes de ingresar al llano amazónico.

Acogiendo dicha propuesta se construyó la Central del Mantaro (titulada posteriormente Central Antúnez de Mayolo). Más adelante, cuando se comprobó que la segunda vuelta no resultaba económicamente rentable se construyó, a continuación de la Central Antúnez de Mayolo, la Central Restitución, para aprovechar el resto del desnivel entre los brazos de la primera curva.

Estas dos centrales constituyen el núcleo del sistema eléctrico intercomunicado del Perú.

Sin embargo, si se hubiera acogido la primera iniciativa del sabio, se habría desarrollado el triple de potencia y se habría resuelto en una sola operación el abastecimiento de agua para Lima.

En la actualidad se ha planteado construir un túnel trasandino que conecta el valle del Mantaro con el del Rímac, para el cruce del Ferrocarril Central, sin tener que remontar la divisoria continental a 4800 msnm. Eventualmente en esta línea ferroviaria se podría transportar vehículos automotores, al estilo del túnel que cruza debajo del Canal de la Mancha. El proyecto también incluye un conducto bajo los rieles del ferrocarril para derivar aguas del río Mantaro al Rímac.

Estas aguas transportadas aprovechando el proyectado túnel ferrocarrilero se utilizarían para reemplazar las aguas subterráneas (de mayor costo de operación) y el resto para regar valles al norte y sur del Rímac, y las áreas desérticas entre ellos.

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